Blefaroplastia

 

Blefaroplastia

La cirugía de los párpados, técnicamente conocida como blefaroplastia, es un procedimiento para extraer la grasa y el exceso de piel y músculo de los párpados superiores e inferiores. La blefaroplastia puede corregir la caída de los párpados superiores y las bolsas de los inferiores, características que hacen que parezcamos mayores y más cansados de lo que somos y que, en algunos casos, pueden interferir con la visión. Sin embargo, la blefaroplastia no elimina las “patas de gallo” u otras arrugas ni la caída de las cejas. Puede realizarse de manera aislada o junto a otras cirugías estéticas de la cara, como el lifting cervicofacial o el lifting frontal.

La blefaroplastia se realiza en quirófano, dentro de una clínica u hospital. Normalmente, no es necesario permanecer en la clínica más que unas horas tras la cirugía. Suele realizarse bajo anestesia local más sedación, o menos frecuentemente, bajo anestesia general. Si se realiza con anestesia local más sedación, el paciente se siente relajado y los párpados están insensibles al dolor; con anestesia general el paciente está dormido durante la operación. La intervención suele durar entre una y 3 horas, o más cuando se asocia a otras intervenciones. Si se van a realizar los cuatro párpados, generalmente se empieza por los superiores. La mayoría de las veces las incisiones se colocan en las líneas naturales de los párpados superiores y justo debajo de las pestañas en los inferiores; en algunos casos pueden extenderse hacia las patas de gallo. A través de estas incisiones se separa la piel de la grasa y músculo subyacentes, extirpando el exceso de grasa y, en ocasiones, el exceso de piel y músculo. Las incisiones se cierran con suturas muy finas. Tras la intervención se aplica una pomada oftálmica y unos apósitos con suero fisiológico muy frío con el fin de reducir las molestias y la inflamación. Sin embargo, es normal que durante la primera semana persistan la hinchazón y los cardenales de los párpados. La mayor parte de los pacientes podrán incorporarse a su vida normal en unos 10-12 días. Al principio las cicatrices pueden ser visibles, como finas líneas enrojecidas situadas en el pliegue del párpado superior y por debajo de las pestañas en el párpado inferior, extendiéndose unos milímetros hacia la sien en una de la arrugas de las “patas de gallo”. A veces, tras la blefaroplastia, se presenta cierta dificultad a la acomodación de la vista, que desaparece a las 2-3 semanas de la intervención. También puede aparecer una conjuntivitis y hematoma subconjuntival que ceden rápidamente con el tratamiento adecuado. En los primeros días puede suceder que durante el sueño no se cierren completamente los párpados; esto es normal, y cuando el músculo orbicular recupere su tono (eventualmente ayudado por ejercicios adecuados) se corregirá. El resultado de la operación es muy favorable y duradero y, en general, las bolsas de los párpados no suelen reaparecer.